COSAS DE PYMES

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Resumen

El concurso de acreedores, o quiebra / suspensión de pagos como muchos lo conocen, es un procedimiento judicial de ejecución colectiva de deudas… O dicho para simples mortales, un proceso regulado por la ley para que los acreedores (a quienes se debe dinero) cobren del deudor (quien les debe dinero) en condiciones razonablemente organizadas y justas.

Esto vamos a explicarlo con más detenimiento.

La RAE define concurso como:
1. Concurrencia
3. Asistencia, participación, colaboración.
4. Oposición que por medio de ejercicios científicos, artísticos o literarios, o alegando méritos, se hace a prebendas, cátedras, etc.

La interpretación de todo lo anterior en este caso que nos ocupa, es que los acreedores se juntan para cobrar al mismo tiempo lo que les debe el deudor (el que debe o está obligado a satisfacer una deuda) según reglas perfectamente definidas en la Ley Concursal (Real Decreto Legislativo 1/2020, de 5 de mayo).

Pero hay una serie de cuestiones que, por lo menos a mí, me saltan a la vista:

a) ¿En realidad los acreedores se juntan para cobrar al mismo tiempo? Sí, lo hacen. Reduciendo el procedimiento a una simplificación extrema para efectos de esta explicación, los acreedores son clasificados y agrupados según su tipo de deuda siguiendo una serie de reglas contenidas en la ley para que todos cobren al mismo tiempo, siempre que pertenezcan a un mismo grupo, lo que, en términos del procedimiento de concurso, se conoce como calificación de la deuda.

b) ¿Cobran todo y cobran todos? La respuesta es compleja para poderla explicar con precisión en un medio tan breve como éste. Lo que se puede decir con certeza es que cobraran la mayor cantidad posible con la mayor igualdad posible entre los que tienen la misma calificación, es decir, los que hayan sido clasificados en el mismo grupo.

c) ¿Se cobra pronto? Por regla general y con pocas excepciones: No. Se trata de un proceso relativamente largo por lo que, generalmente, la deuda que se cobra se demora en el tiempo. Por supuesto, hay muchos factores que afectan a todo el concurso y a su duración, entre los más importantes está la cantidad de acreedores, el importe total de la deuda, que haya dinero para pagarla o si el deudor continúa o no trabajando.

Y otras más a tratar en el siguiente post.

CASO

Durante los últimos meses uno de mis clientes, una ferretería, se ha venido demorando cada vez más en sus pagos y ha pasado de los cinco días iniciales a más de veinte. Por diferentes medios me he enterado de que esto les sucede a más proveedores, entre ellos a varios grandes distribuidores de herramienta. Finalmente, tres de ellos le han reclamado las deudas judicialmente y, ante esta situación, el resto de los proveedores hemos acudido a tratar de cobrar a su tienda. La mayoría tenemos facturas sin cobrar relativamente pequeñas pero muy importantes para nuestra supervivencia, muchos de nosotros no podemos pagar abogados o por el importe de las deudas no merece la pena. En los últimos días, esta ferretería ha estado pagando a quienes más lo han presionado o más le urge su producto. La semana pasada, el juzgado le embargó cuentas bancarias para el pago de los proveedores que le habían reclamado y todo se ha complicado, ya prácticamente no paga a nadie y, de hecho, parece que ante su cierre inminente sólo ha liquidado a sus proveedores más amigos y ya ni siquiera tiene con qué hacer frente a las nóminas de este mes.

¿Qué hago? Lamentablemente, llegados a este momento, hay poco margen.

Sin concurso es una especie de "aquí te pillo aquí te mato", si es que te "pillo" y hay con qué cobrar.

En situación concursal, en la misma ferretería, esto es lo que típicamente pasaría:

1. El día 1 de julio el juzgado mercantil decreta el auto de concurso. A partir de este momento, la ferretería no puede pagar a nadie, amigo o no, con abogado o sin él, no sera pagado ni un euro de ninguna deuda del día 30 de junio o anterior y tiene la obligación de pagar al contado, o por adelantado, cualquier producto que compre o servicio que contrate. El juez nombra una administración concursal que, en el plazo establecido por la ley, emitirá un informe en el que se revisarán los últimos años de actividad para saber las causas de su situación actual, hará un listado de acreedores, que le comunicarán sus créditos, clasificándolos (calificando la deuda porque diferencia entre trabajadores, Hacienda, proveedores, multas o hipotecas, entre otros). De igual forma, la administración concursal vigila y autoriza las nuevas compras y su riguroso pago al contado.

2. Una vez presentado el informe, se sabe con certeza cuánto se debe y cuánto se tiene para pagar, si la empresa es viable y si hay indicios de negligencia o malas prácticas de la administración social o de la propiedad del negocio. A partir de este informe, se decide si el negocio puede continuar. Si continúa, se propone a los acreedores un plan de viabilidad en el que se establece un calendario de pagos y si se pagará el total de la deuda o se aplica una disminución del importe, conocido como “quita”. Este plan es votado por los acreedores según su crédito y en caso de ser aceptado por mayoría aplicará para todos los que han sido calificados en el mismo grupo. Si se rechaza, el negocio debe liquidarse, es decir, cerrarlo definitivamente pagando a los acreedores hasta lo que alcancen sus bienes, en la misma proporción y al mismo tiempo para todos bajo la supervisión de la administración concursal que asume las labores de liquidación.

3. Si se aprueba un plan de viabilidad, como dijimos, el pago puede ser disminuido por una quita (pagar el 80% por ejemplo) y hacerlo en fracciones durante un período que podría llevar algunos años. Si se determina la liquidación, con frecuencia no es posible pagar el 100% y se pagará al final de la liquidación de todos los bienes, lo que puede llevar algunos meses que se suman al proceso antes descrito que ya ha consumido por sí mismo algunos meses.

Continúa...

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